Uno de los chicos que había sufrido abuso y violencia policial en Los Hornillos se fue a vivir a Villa Dolores; donde sigue siendo frenado en la parada del ómnibus para ir al colegio, llega tarde al mismo y lo hacen perder colectivos sólo para “preguntarle pavadas”, decía la psicopedagoga Ileana Gozalvez.
Al otro joven, aún residente de Los Pozos, también lo siguen parando y molestando con cosas como “que llevás en la mochila” y demás. También ahora lo hostigan cada vez que está con su novia, tanto fuera y dentro de la escuela las autoridades escolares. Ileana decía que “El colmo fue cuando estaba enfrente de la escuela con su novia, y salieron autoridades de la institución a decirle que no podía estar abrazado frente a la escuela”. Es la tercera vez aproximadamente que le suceden cosas de ese estilo, e Ileana dijo: “Las autoridades del colegio habían dicho que de las puertas de la escuela para adentro ellas podrían hacer algo pero para afuera no, con lo cual se están contradiciendo. Me parece un verdadero disparate. Ni siquiera estaban en horario institucional”. Lo que la psicopedagoga Gonzalvez cree es que “el hostigamiento continúa enmascarado adentro del colegio, ya que las fuerzas policiales no pueden acercase al joven”. La denuncia quedó en fiscalía, pero el chico que fue golpeado y lastimado nunca fue llamado para la revisación, nunca le dieron el turno y nunca nadie se puso en contacto con él. “Lo de siempre, quedó en la nada”, decía Ileana. “Al chico le pusieron amonestaciones por conversar con su pareja y apoyar su brazo sobre el hombro de la misma”.

Bruno Corona