El asesino de Claudia Carrizo fue sentenciado a 35 años de prisión, el 23 de Agosto en un juicio con jurado popular. El Fiscal Castro realizó la lectura de los hechos de acuerdo a lo que declararon cada uno de los testigos desde el 13 de Agosto, fecha en la que empezó el juicio, y se fue construyendo la secuencia de como comenzó y terminó el caso. “Cuando el imputado declaró, no fue para nada creíble lo que decía porque no tenía ningún punto de donde agarrarse en cuanto a los testimonios que habíamos escuchado”, dijo Mari Luquez. Lo que se probó fue que Claudia había sufrido violencia de género de parte de su pareja, pasando de un hostigamiento de vigilarla y revisarle el celular a golpearla y maltratarla. Un día, luego de que el tipo salió de un baile, llegó a su casa e increpó a Claudia preguntándole con quién había hablado por Whatsapp durante la noche, ya que había visto que ella estaba en línea a la madrugada. Después de ser golpeada, Claudia Carrizo logra escapar pero más adelante vuelve con su pareja. Finalmente, en el mes de Septiembre realizó una denuncia por una terrible golpiza que recibió en ese día donde la madre y la hija de Domini intervinieron para salvar a Claudia, ya que podría haber muerto en ese acto. Cuando la víctima decide dejar a su pareja y alejarse, el victimario no lo acepta y se rehúsa de perder a su supuesto “amor”.
Los testimonios dejaron en claro que a la hora del mediodía, Domini dejó su auto estacionado a dos kilómetros del campo de los Carrizo introduciéndose en el monte (aproximadamente su recorrido fue desde piedra pintada hasta la parte de atrás del campo mencionado sobre la ruta de Las Tapias) y esperó a Claudia hasta que pasara por el callejón de los Carrizo, camino ubicado al lado de la casa de los hermanos en el que al fondo se encuentra la casa de los padres. Claudia Carrizo, desde que se separó de su pareja, se instaló en la casa de sus padres y recorría ese trayecto en moto. Este trayecto, en determinados lugares, es prominente de monte espeso y hay partes en las que por más de 150 metros no hay ninguna casa. Entre medio de los hogares de los dos hermanos Carrizo, Domini esperó y acechó a Claudia hasta que ella pasó. Lo comprobó, es que cuando Claudia pasó, el agresor se arrebató contra la motocicleta y Claudia fue encontrada muerta montada en la moto. Mari Luquez dijo que el asesino “La sorprendió, la acechó, la empezó a apuñalar hasta quitarle la vida y se fue por donde había venido”. Esto lo afirmó la policía, que encontró pistas tales como un calzado y rastros de sangre, que llegaban hasta un automóvil que había estado estacionado. Al preguntar a los vecinos ellos confirmaron quién había sido el que dejó el auto en ese lugar, a qué hora, de que color era el carro y cuando alguien también lo vió a las 7 de la tarde. En el rastrillaje que se realizó después en el camino, la gendarmería encontró el cuchillo. “No hay forma de decir que no era él, no sólo por los que habíamos estado en cada jornada, sino también por el jurado popular que tenía la sensibilidad de cada uno de nosotros. los hechos se comprobaron y no hubo dudas, la sentencia fue dictada por unanimidad”, dijo Mari Luquez.
La declaración del abogado defensor del enjuiciado fue que, en realidad, “Claudia Carrizo tenía el cuchillo en su posesión y ella lo hirió cuando su ex aparece de buenas maneras, por lo que el le quita el arma blanca y la usa en su contra”. “Una aberración que haya mentido tán descaradamente de esa forma”, dijo Mari Luquez.
La mesa de DDHH, formada por distintos gremios, partidos políticos, agrupaciones sociales y gremios, acudió en ayuda de Marcela Carrizo,la hermana de Claudia, quien recibió contención en la agrupación Vivas Nos Queremos de Villa de Las Rosas y pidió respaldo en la Mesa de Derechos Humanos unos días antes de el juicio. Lo que la Mesa resolvió fue acompañar todos los días con presencia e invitar a la sociedad a que fuera a expresarse en contra de los femicidios. “Los que cabíamos dentro de la sala de audiencias el día del juicio, portábamos el rostro de Claudia Carrizo en el pecho”, decía Mari Luquez. “No había nadie a favor de Domini. Cuando haya violencia, la Mesa de Derechos Humanos estará presente”. La condena no fue la de el femicidio, ya que el asesinato ocurrió antes de que se estableciera la ley, pero el imputado recibió 35 años de prisión (perpetua) por el homicidio agravado por el vínculo que existía entre las dos personas y violencia de género.

Bruno Corona