Intento de desalojo en Pocho

En La Sierrita, ubicada a 8 kilómetros de Tala Cañada, la Familia Cuello, que vive hace más de 36 años en el campo donde surgió el conflicto, empezó a recibir amenazas de gente de apellido Bazán que se atribuía derechos sobre esas tierras diciendo a la familia, que tenían que sacar a los animales y abandonar el campo.
A partir de esto, la comunidad se empezó a organizar y buscar información. Luego, sucede un operativo policial donde la policía dice que tienen una orden para entrar al campo, sacar afuera los animales y desalojar a la familia de su hogar. Los dueños de la casa se resistieron, y ahí comenzaron las agresiones verbales y físicas
con los vecinos por parte de la policía. Gracias a la comunidad, donde ya se han realizado talleres de territorio y el Movimiento Campesino, que activó algunos mecanismos como comunicados de prensa de aviso y alerta, pudo llegar al lugar un abogado del Movimiento Campesino mientras sucedía el procedimiento.
A raíz de eso el trato cambió totalmente y se pudo acceder a saber cuál era el procedimiento, derecho del cual los vecinos habían sido privados hasta ese momento. La denuncia era sobre marca y señales (la orden era confiscar el ganado y dárselo a los Bazán, desconociendo la verdadera propiedad de la famila Cuello sobre los mismos), los vecinos vieron que el accionar de la fuerza policial era algo “desmedido” por ese caso puntual, queriéndose llevar los animales e insinuando que tenían que desalojar el campo. Fabián, del Movimiento Campesino de Córdoba, dijo que “intuímos que se trataba de un desalojo silencioso”; refiriéndose a un creciente numero de procedimientos donde apelando a el desconocimiento, el aislamiento y la vulnerabilidad de las familias campesinas, la policía aprovecha procedimientos de rutina como el control de marcas para llegar a extremos como desalojar a los poseedores de la tierra. “Afortunadamente, el desalojo no sucedió porque pudimos actuar a tiempo”. La policía labró un acta y se retiró del lugar.
En los Hormigueros, en otra situación de conflicto que tratamos en mirador local, Fabián dijo que “se consiguió un triunfo, dándole tranquilidad y seguridad a las familias campesinas del lugar, porque era un tema bastante complicado. El juicio era una farsa, había de por medio varios empresarios poderosos y la familia tenía todas las de perder. Afortunadamente se terminó fraccionando una parte del territorio para la familia campesina”.

 

Bruno Corona